
La Reputación Corporativa es un intangible empresarial y, como tal tiene, una manera específica de medirse y gestionarse. La metodología para medir los diversos intangibles empresariales tiene una base estructural bastante similars. Pero más allá de la metodología, hay dos elementos fundamentales a tener en cuenta a la hora de pensar la gestión de los intangibles: necesariamente es multistakeholders y transversal a toda la empresa.
El Management de hoy requiere de profesionales que puedan pensar más holísticamente la empresa y que esa consideración les permita gestionar estratégicamente el valor que la compañía genera hacia todos los grupos de interés; ahí está el problema y ahí la solución. Este mapa conceptual para pensar la empresa, requiere también trabajar sobre la integración de los valores culturales, la comunicación y la gestión de la creación de valor de la empresa, en la cual, en definitiva, radica su competitividad. Por su lado, la transversalidad implica considerar la generación de valor en forma integral. Diseñar un plan que permita evaluar todas las áreas de la empresa en función de los grupos de interés que impacta no es otra cosa que gestionar sobre un mapa de riesgos y oportunidades.
Si la empresa quiere gestionar un intangible, necesitará medirlo, y para poder medir un intangible, se comienza redactando una definición operacional. En el caso de la Reputación, si decimos que queremos construir una compañía reputada, hay que definir cuál es la Visión Reputacional que tenemos de la misma. Porque, para saber cómo voy a un lugar, tengo que saber de dónde parto.
Esa visión reputacional habrá que diseñarla contemplando las variables y valores reputacionales que definen mis distintivos competitivos como compañía.
Una vez compuesta esa definición, hay que validarla para cada uno de los grupos de interés con los que la empresa interacciona. Por ejemplo, si me defino como una compañía innovadora, y eso es un distintivo de mi cultura y negocio, tengo que ser innovador en todos los ámbitos en los que me desenvuelvo. Recién ahí, entendiendo qué es la innovación con proveedores, clientes, comunidad, etc., voy a poder identificar los indicadores que me permitan medir el grado de innovación.
En otras palabras, para medir la reputación es necesario cruzar cada valor reputacional con los grupos de interés y especificar qué significa ese valor en ese contexto. Una vez estructurada la matriz de indicadores con sus índices o valores tendremos un diagnóstico detallado de la empresa. El diagnóstico nos permitirá marcar un camino de mejora continua en la gestión de la Reputación y el inicio de la gestión proactiva de este intangible. Para terminar, no es usual encontrar la “proactividad ” como valor cultural de una empresa, pero sería deseable que así fuese.
Rodirgo Gómez Iza