
Hace poco descubrí Armchair Advocates (AA - defensores del sillón). El lema de ellos es algo así como “donde los medios sociales se encuentran con el bien social”. En pocas palabras, AA es un blog que postea notas sobre diversas maneras para colaborar con causas sociales a través de las redes sociales, “sin levantarse del sillón”.
Aún no puedo tomar postura sobre lo que hacen; los acabo de descubrir y tengo que pensarlo un poco más. En cualquier caso, me parece interesante leer lo que proponen y reflexionar sobre el asunto. Hete aquí este post. Muy para mi sorpresa, el tema ya está bien desarrollado y tiene su jerga propia. Veamos algunos ejemplos.
Insisto, me está resultando muy difícil tomar postura sobre este asunto. Por un lado, si la causa es noble, todo ayuda. La comunicación y la viralidad es vital para la mayoría de las causas sociales, desde la integración de las personas con discapacidad, el esclarecimiento de un atentado o la prevención del HIV/SIDA, entre cientos de miles de causas nobles que circulan. Algunas implican únicamente comunicar, instruir, divulgar. Otras campañas son un llamado a la acción en sí mismas, y requieren de una acción (activa, valga la redundancia) del receptor para colaborar con la causa. Es más, algunas acciones activas (uff…) pueden ser realizables con pocos clicks (por ejemplo, donar).
Por el otro, no alcanza. El clicktivismo ayuda en tanto haya OTROS que hagan algo activo. Que hagan algo más. Que hagan algo. Sólo con clicktivistas, el SIDA no dejará de propagarse, los atentados no se resuelven, las personas con discapacidad no se integran, se junta plata para una causa pero nadie la invierte. De esta manera, el clicktivismo es sólo parte de un todo, es un engranaje de una acción (activa) colectiva mayor. Si todos pensáramos que nuestra parte está cubierta haciendo un par de clicks, ninguna causa social avanzaría porque no habría nadie haciendo nada de manera activa. Sin ponerme en politólogo (que originalmente soy, por cierto), es otro ejemplo más del problema de la acción colectiva y de los bienes públicos. Para los más familiarizados con la economía y la teoría de los juegos, es otro ejemplo más del dilema del prisionero.
Me imagino que dependerá de las motivaciones de cada uno y del compromiso personal con la causa. En orden ascendente, si la causa no me es convocante, no hago nada (apático). Si la causa me es un poco convocante, cambio la foto de perfil de Facebook, retwiteo un link a la web de una ONG. Si me llega un poco más, dono algo de plata, le mando un mail a mis contactos para que colaboren (clicktivista). Si estoy muy comprometido, activo, marcho, hago, cambio, pido, me movilizo, voy (activista). Preferible clicktivistas que apáticos. Preferible activistas que clicktivistas. Clicktivistas sin activistas no sirve.
Lo único inequívoco es que la extensión global y masiva de las redes sociales cambió definitivamente el panorama de la comunicación de las causas sociales. Y a esta altura, aprovechar Facebook y Twitter no es una opción, es una condición.
Joel Glotzer
Pd: Pueden hacer click en “Me Gusta” en la página de Facebook de Verant acá.
photo credit: cambodia4kidsorg via photo pin cc