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Verant es una Consultora Estratégica en Responsabilidad Social Empresaria.

Verant tiene por misión brindar a sus clientes soluciones rentables para el desarrollo de negocios sustentables y exitosos.

Verant tiene por visión un mundo de negocios donde las empresas sean exitosas respetando el medio ambiente y en armonía con la sociedad.

La fijación de objetivos es un tema central para la gestión de proyectos, ya sean de RSE o de cualquier otra área.  A principios de los 80s, George Doran publicó un paper llamado “There’s a S.M.A.R.T. way to write management’s goals and objectives.”  Allí, desarrolló una regla mnemotécnica muy útil que sirve de guía para escribir objetivos.  Si un objetivo cumple con la regla SMART servirá para orientar la gestión.  Repasemos la regla, que treinta años después sigue igual de vigente:

S de Specific. Un objetivo debe ser específico, apuntar a algo concreto.  Cuanto más sencillo y claro, mejor.  Explicado de manera inequívoca, indicará a todo el equipo qué se busca lograr, cuándo y dónde.

M de Measurable. Los objetivos deben ser mensurables a través de indicadores, que nos permiten evaluar el grado de avance en la consecución de ese objetivo. Si no se puede medir y evaluar, no es útil como objetivo.  Desarrollar indicadores de RSE no es del todo sencillo, pero las normas del GRI bien pueden servir como punto de partida.

A de Attainable. Los objetivos no son una visión.  Más bien, deben ser algo que pueda ser conseguido en el tiempo fijado y con el presupuesto asignado.  No son una expresión de deseo sino algo a alcanzar.  Esto no quiere decir que no deban ser ambiciosos sino que deben ser realistas.

R de Relevant. Los objetivos trazados deben apuntar a cuestiones relevantes para la organización.  Perder tiempo y recursos en cuestiones intrascendentes que no hacen crecer a una organización no es signo de buena gestión.  Por lo tanto, al fijar objetivos, debemos evaluar que estén alienados a las cuestiones relevantes que enfrenta la organización o el sector (en tanto parte de una organización) en los distintos plazos.

T de Time-bound. Es clave fijar de antemano el tiempo de consecución de un objetivo.  Sin ello, otra vez estaríamos frente a una expresión de deseo antes que a un objetivo de gestión.  No podría ser medido ni evaluado si no cumple este criterio.

Un ejemplo: “Lograr la reducción del 15% del agua utilizada en el proceso productivo “A” para el 31 de diciembre de 2012”. 

A esta regla, luego se la transformó en objetivos SMARTER, indicando las dos últimas letras que los objetivos deben ser Evaluados y Reevaluados.  Esto va en sintonía al Círculo de Deming, que también es sumamente aplicado a la RSE, tal cual explicamos aquí.

Aprovechar la multiplicidad de recursos teóricos y prácticos del management en general es siempre útil para enriquecer nuestras prácticas de RSE pues, en definitiva, la RSE es un sistema de gestión empresarial.

Joel Glotzer

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