
Cuando uno se cruza con el concepto de 4P, automáticamente se piensa en Producto, Precio, Plaza y Promoción, base del planeamiento táctico en el Marketing. No hablaremos aquí de esto, pues nos especializamos en RSE.
Pero si hablamos de RSE, solemos hablar de 3P, no de 4. Las ya “clásicas” 3P de la RSE (People, Planet, Profit) son los componentes del Triple Bottom Line, del cual ya hemos hablado en post anteriores. En breve, las 3P nos explican que para alcanzar la sustentabilidad de la empresa, es necesario compatibilizar los objetivos económicos, los intereses sociales (internos y externos) y el respeto por el medio ambiente.
La cuarta P es Principles, principios. Esta P debe entenderse en dos sentidos. Por un lado, la gestión de la RSE debe realizarse de manera ética y transparente de cara a todos los grupos de interés. Por el otro, la gestión de la RSE debe estar guiada por lineamientos anclados en la misión, visión y valores de la empresa.
Teniendo esto en cuenta podemos reconocer que la visión clásica de la triple cuenta de resultados es incompleta. La ética, la transparencia y los valores sirven de amalgama y de marco para explicar que la compatibilización de objetivos económicos, sociales y medioambientales no puede hacerse de cualquier manera.